Nada genera más inseguridad que chicos recorriendo la ciudad en busca de un lugar para concluir la noche, metiendose en casas de gente que no conocen, esperando taxis que no llegan, colectivos que no pasan.
No me interesan los boliches, yo no salgo a bailar, pero no creo que esta ley sea la medida que se tenga que tomar para cuidar a los tucumanos, sean adolescentes o adultos.
¿Alguna vez el gobernador Alperovich entenderá que esa no es la solución?. Todos sabemos de las fiestas "privadas" con privilegios, esas a las que núnca va el IPLA ni la policía, esas que se dicen privadas pero cobran entradas como un boliche cualquiera. Los tucumanos sabemos lo que pasa, ¿podemos hacer algo al respecto?.
En cierto punto no me sentía afectada por dicha ley pero a lo largo del año se produjeron sucesos que no se pueden pasar por alto: invasion de la privacidad, secuestro de equipos y otras situaciones que atentan contra libertad del ser.